Reformas Baños

Ventajas al cambiar la bañera por un plato de ducha

Es inevitable, cada vez más familias cambian sus bañeras por platos de ducha. Una práctica común que a todos nos convence, cuando comprobamos las múltiples ventajas que tiene cambiar bañera por plato ducha.
Tarde o temprano nos planteamos una remodelación de algunas estancias de la vivienda, ya sea para mejorar la calidad y salubridad de las instalaciones, optimizar los espacios disponibles o adecuarlas a los nuevos gustos estéticos de los habitantes.

A menudo, estos cambios vienen definidos por la evolución familiar, la edad de los propietarios, el aumento o disminución en el número de miembros o, en algunos casos, por enfermedades o incapacidades físicas de los mismos.
En definitiva, las obras en una vivienda son inevitables para mejorar la calidad de vida de sus habitantes, en dependencia de sus necesidades. Y el cuarto de baño es, muy probablemente, el primero que se somete a una trasformación.
Y es que, a poco que lo pensemos, los platos de duchas traen innumerables ventajas, que una vez conocidas, nos hacen impensable la idea de una bañera. Los factores para elegir esta placa antes que una bañera tienen que ver con la economía, la ecología, la estética, la seguridad, etc. A continuación, desde decorania.com te invitamos a verlas más profundamente.

Razones para el cambio de bañera a ducha:

Lo primero que hay que valorar, a la hora de tomar la decisión de este cambio, es la gran diferencia que existe en seguridad, ya que las bañeras son altamente deslizantes y las duchas, por el contrario, suelen tener un suelo rugoso que asegura que no se produzca el temido resbalón. Además, al no existir el gran escalón que existe en las bañeras, la entrada y salida de las duchas se hace más cómodamente, eliminando el riesgo de caídas y el obstáculo que representa, siendo preferible, sobre todo, si en la vivienda hay personas de avanzada edad.

Desde el principio, cuando construyes una vivienda, la idea de una placa de ducha prevalece sobre la bañera y es que su colocación es mucho más económica. Además, este ahorro se va a prolongar en el tiempo, pues el consumo de agua (entre 150 y 250 litros en una bañera y de 50 a 100 litros en una ducha), energía eléctrica o gas que se lleva una bañera es muchísimo mayor que cuando utilizamos una ducha para el aseo.

Estéticamente, supera ampliamente la placa de ducha a la bañera, ya sea por la suciedad que esta coge y la dificultad para su limpieza, en comparación con la simpleza de una placa de ducha y su fácil mantenimiento, como por la cantidad de mamparas de ducha, modernas y vanguardistas, que podemos encontrar para aislarla, con un amplio surtido de diseños, colores y tamaños que las hacen atractivas y muy decorativas.

Si pensamos en la comodidad y la relajación que nos procura un baño, debemos sopesar cuántas veces realizamos este tipo de actividad, muy pocas en realidad. Por el contrario, existen numerosas alternativas para que las placas de duchas se transformen en auténticos centros de hidromasajes, que podremos usar cada vez que tomemos una ducha.

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